Sonreí y ofrecí mi mejor cara de idiota.
Porque los idiotas quieren más fuerte, mejor. Porque los idiotamente enamorados
no tienen un límite que les diga, ya. Suben y tocan el cielo, y un poco más
arriba, y más, y más. Porque las sonrisas idiotas, risas tontas, son las que más
se pegan., las que más se recuerdan, las que más sinceras parecen. Porque los
idiotas viven, con el completo sentido de la palabra. Porque los idiotas vivos
saben disimular, hacer el idiota de vez en cuando. Porque los idiotas ven
bonitas las cosas más pequeñas, alegres las cosas más escondidas y perfectas
las cosas más oscuras.

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