miércoles, 25 de diciembre de 2013

kalt

Es curioso como el frío nunca viene solo. 
El último invierno, o quizá fue otro, apareció con un poco del norte. Un poco de hielo y de aquel color tan vacío, tan pidiendo a gritos ser llenado. Un año se trajo consigo un café. La taza, grande y profunda, parecía no terminar nunca, igual que las noches heladas. Cuando parecía que su amargo sabor estaba a un sorbo de acabar, volvía la noche, la luna, más café, las estrellas, las farolas y el humo. Ese invierno fue un poco más otoño. Otro llegó la tormenta. Avanzaba tan indiferente que las ventanas querían rendirse, sucumbir a trozos, ay, pobres débiles, que se rinden tan rápido. Sin embargo, ahí estaba la cama, caótica, afirmando entre arrugas que por mucho ruido que hubiera fuera ella siempre tenía hueco, para uno, o para dos, o para tres o para cuatro... Pero es que los sueños con el frío son tan distintos. Son, quizá, un poco más grises, pero más sinceros. Porque, con lo que siempre viene el frío, es con la verdad. Descubres en que ojos quieres ver la nieve, y en que brazos quieres oponerte al viento. De que color quieres el pelo cuando está revuelto y con que zapatos quieres dejar huella. 
Con el frío, siempre viene un poco de verano.


sábado, 7 de septiembre de 2013

No tenemos tiempo

Las nubes se llevan las sombras con ellas y nos dejan solos, vagando entre farolas rotas y paredes pintadas. Las calles grises, los vasos llenos y vacíos y llenos y vacíos. El sol se ha vuelto negro, y tus ojos ya no brillan. Es el invierno. El invierno de tus labios, hielo en forma de deseo y calor.Y tus palabras distantes, y tu mirada esquiva, y la luna que nos mira, piadosa. Celosa del cariño que nos falta y de las lágrimas que la sociedad nos deja. Dos pasos, dos pasos y el vacío será nuestro, de nuestros corazones presos, almas libres, cuerpos que no valen nada. Quejas y oraciones al cielo, que no es otra cosa que una jaula pintada de azul.


viernes, 4 de enero de 2013

Yo sé  lo que es el vacío si me faltas, el grito de mis labios sin tus besos, el frío sin tus abrazos. Y también sé como es la poesía que forman tus palabras, tu aliento en la espalda, tus manos enganchadas a las mías. Sé lo que es ser feliz a tu lado y tocar el cielo si me besas. Sé tus celos, los míos, pero también sé nuestros sueños y caprichos. Sé que no mientes cuando dices que te escaparías conmigo y sé que eso será algo que nunca cumpliremos. Sé que nos queda una vida juntos y sé que siempre estarás en mi cabeza. Sé como son los otoños en tus ojos, los inviernos en tus brazos, las primaveras en tu risa y los veranos a tu sombra. Sé que los cielos son grises si tú quieres y sé los sueños que te dedico. Sé lo triste que es verte marchar y lo bonito de que vuelvas. Sé cuantos suspiros eran por ti y sé la comodidad de tu espalda. Sé los días que te echo en falta que son todos, y sé la forma de tus ojos cuando me miras. Sé que los ochos se pueden tumbar si queremos y sé que a mi vida la completas. Sé como sonrojas mis pómulos y alegras mi pupilas  sé que eres para mi. Sé que te quiero más que a nada.